En mi crónica de Mahora comentaba la incidencia de Pepito con su dorsal. Pues bien, investigaciones llevadas a cabo por el Rayol han determinado que la cosa fue un error, números de dorsal parecidos y apellidos muy cercanos en las listas llevaron a una confusión de quien cogió el dorsal de Pepito sin haber en principio mala intención. Así que no habrá rotura de piernas.
Ahora bien, recién llegado de la carrera de Tarazona, mis compañeros de viaje me han constatado que siempre tienen el mismo número de dorsal. Siempre. El mismo. Que alguna vez coincida puede ser una casualidad, pero que lo haga siempre no, y menos si te lo dicen dos personas distintas. Quizá podría ser en el caso de la chica que me lo ha comentado, porque mujeres hay menos, pero la otra persona era un chico, y además de mi misma categoría. El único parecido entre ambos es que son Independientes, pero no creo que eso sea motivo, así que... ¿por qué algunas personas siempre tienen el mismo dorsal mientras que otras no?
Y mientras alguien consigue la respuesta... ¿Soy el único que cree que Andrés Micó es clavao a Djokovic?
domingo, 11 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Mahora 2013 (Bien, pero mal)
Sé que llevo retraso, pero el tiempo
libre no escasea, así que vamos a intentar abreviar.
Mahora tuvo una de las peores
organizaciones que recuerdo: Las mesas de reparto de dorsales estaban
colocadas de tal forma que no se veían los rangos de números de
cada una, de manera que aquello era un apegotonamiento bestial de
gente sin orden ni concierto; además, a nuestro compañero Pepito
algún listo le mangó el dorsal y el regalo. Entiendo que si se
ponen serios con lo de la identidad de cada uno la cosa es más lenta
y más coñazo, siempre teniendo que enseñar el DNI, pero si estas
cosas siguen así habrá que hacerlo. Y si alguien ve en alguna foto a uno con el dorsal 1281, que nos la mande, que haremos buen uso de ella.
El regalo, por cierto, era una botella
de vino y una gorra, y ya. La gorra era técnica, vale, pero la cosa
se quedaba un poco pobre porque era una carrera de las de7 euracos.
No tenía demasiadas ganas de correr,
pero era Manchuela y había que correr y además intentando hacerlo
rápido, porque aunque había dado por imposible mi fantasía del
podio, seguía con mis pajas mentales de al menos Top10.
La carrera era corta, y menos mal,
porque un termómetro que había en la farmacia del pueblo, que
estaba a la sombra, marcaba más de 32ºC. Eso sí, siguiendo con lo
que decíamos de la organización, no estaba marcado ninguno de los
kilómetros, de manera que si no llevabas algún tipo de juguetito
con GPS no tenías ni idea de cuánto llevabas (quitando el momento
en el que completas la primera vuelta, claro).
No estoy corriendo ni cómodo ni bien,
me siento pesado y estoy repitiendo la carrera, aunque lo achaco al
calor y a la falta de ganas (en la siguiente carrera descubriría el
motivo), aun así me las arreglo para durante unos cuantos kilómetros
mantener a la vista a Hurtado, aunque a cambio cada vez que miro para
atrás veo a Mancebo y a Pepito pegados a mi culo.
Poco a poco los kilómetros van pasando
y aunque ya digo que no voy demasiado bien consigo mantener un ritmo
guapo.
El final de dicha carrera a mí no me
gusta, con una curva de 180 grados muy cerca de la meta, pero bueno,
es una carrera y ya está hecha. Si el GPS no miente, la he hecho en
menos de 34 minutos, por debajo de 4:30 el km. Nada mal.
La típica foto
El piscolabis final no está demasiado
mal, aunque no como mucho porque estoy medio mareado. La nota buena
es que han vuelto tanto el líder como mi hermano, este último
además con bastante buen tiempo.
sábado, 27 de julio de 2013
Keniatas virtuales
En los tiempos que corren casi todo el mundo tiene algún tipo de aparatejo, gadget, teléfono o juguetito con GPS e incluso pulsómetro para llevar un control de sus entrenamientos y carreras. Los Keniatas de Albacete no son una excepción, así que para facilitar las cosas se han creado un par de grupos virtuales en dos de las páginas de las aplicaciones más universales y utilizadas por los Keniatas. Para unirse sólo tenéis que pinchar en los siguientes enlaces (y estar dados de alta en dichas utilidades):
Endomondo
Adidas MiCoach
Si algún otro Keniata quiere dar de alta otros grupos en otras aplicaciones como RunKeeper, Nike+ o similares, que no se corte. Ánimo, que cuantos más seamos más reiremos.
Endomondo
Adidas MiCoach
Si algún otro Keniata quiere dar de alta otros grupos en otras aplicaciones como RunKeeper, Nike+ o similares, que no se corte. Ánimo, que cuantos más seamos más reiremos.
domingo, 14 de julio de 2013
Caudete 2013 (o "La decana cumple")
Nota: Por si acaso te echa para atrás el
tocho de texto, se resumen en que es una carrera a la que hay que ir.
Con tantas carreras como hay este año
en el circuito (nada menos que 48), y siendo necesario completar
“sólo” 18, es normal que las carreras que hay durante el verano
no se llenen demasiado, especialmente si pillan lejos de Albacete,
como es el caso de Caudete.
Sin embargo, Caudete es la carrera más
antigua de la provincia, y la organización ha hecho todo lo posible
porque sea una cita “obligada”. Así, la inscripción valía sólo
4 euros, y además daba derecho a pasar a la piscina todo el día
(incluso tu familia) e incluso acceso a una ludoteca para los más
pequeños. Además, corría el rumor de que se iban a currar la bolsa
regalo (que al final realmente estuvo muy bien: Camiseta buena de
tirantes, botella de vino y botellita de aceite).
Por tanto, el sábado después de comer
allí que me fui con la familia. Quizá demasiado pronto, porque
aunque llegué ya a las 17, allí lo único que había era un nutrido
grupo de lo que sin duda es lo más selecto del pueblo (incluso tuvo
que ir la policía a echar a uno). Pero pronto me encuentro a Gabi y
al equipo de incidencias, así que un poco más tranquilo me dedico a
disfrutar en la piscina con mi nena.
Incluso me permito nadar, que el hecho
de no ir a hacer este año el triatlón no significa que tenga que
abandonarme por completo. Así que aprovechando que la piscina es de
50 metros decido hacer 10 largos. Sin embargo, pronto acuso el llevar
más de un mes sin nadar, y pienso que como tampoco tengo que ganar
ningún premio con 8 largos y por tanto 400 metros ya vale, que no es
cuestión de agotarme y llegar a la carrera hecho polvo.
Poco a poco sí que van llegando
diversos corredores, y más o menos a las 19:30 van llegando mis
compis keniatas, así que me cambio y demás. Como de costumbre,
huevoneo mucho, por lo que pese a haber tenido todo el tiempo del
mundo apenas me da tiempo a correr un kilómetro antes de tener que
irme a la carrera porque quedan dos minutos.
No pasa nada, tampoco tengo demasiado
interés, así que he decidido tomarme esta carrera con calma,
empezar tranquilito y luego si me lo piden las piernas ir tirando.
Pistoletazo de salida y los más o
menos 500 corredores salimos en tromba. Como siempre al principio
aprieto un poco para ganar puestos y posicionarme más o menos en lo
que considero que será el “pelotón” de “correr más o menos a
4:30”, pues esa es la marca que me gustaría hacer, y al hacerlo
resulta que voy al lado de Pepito, así que me sitúo junto a él y
nos ponemos a cascar y a hacer más llevadera la cosa.
El primer kilómetros nos sale a 4:14,
y el segundo a 4:30 pese a estar ahí la famosa cuestecilla de la
carrera, que aunque no es muy pronunciada es muy larga (aunque lo de
famosa es porque durante la carrera se sube tres veces). Nos vale un
breve intercambio para ver que vamos bastante rápidos para lo que es
la carrera, y damos por hecho que iremos bajando.
Así es, el km 3 ya nos sale a 4:53,
pero también es verdad que tiene unas cuestas cortitas pero muy
tochas que te rompen el ritmo. Aunque parece que vamos a seguir
juntos toda la carrera, en el avituallamiento que hay al final de ese
km Pepito se frena un poco para beber, pero dado que ahí empieza una
bajada bastante larga yo decido esperar para ganar velocidad en la
bajada y beber luego cuando haya alguna otra cuesta que me obligue a
parar, así que entre que Pepito se frena y yo acelero, me separo de
él unos cuantos metros pensando que ya me pillará, que al fin y al
cabo Pepito es más rápido que yo.
A esta carrera hemos venido sólo 4
keniatas, y dado que sé que Curro e Isa están detrás, y acabo de
adelantar a Pepito, soy lógicamente el primer keniata, así que
cualquier opción de tomarme la carrera con calma se va al carajo al
sentir la presión de la posición y querer hacer un buen papel como
primer representante del equipo (hasta que me pasara Pepito).
Pero los kilómetros van pasando, y al
llegar al primer paso por meta tras el km 4 (que me sale a 4:10, el
más rápido de la carrera) miro para atrás y veo a Pepito bastante
retrasado con respecto a mí. Tras el quinto km, a 4:25, a Pepito
casi ni lo veo, y tras la segunda subida a la cuestecilla del km 6 a
4:43 ya no lo veo, por lo que me planteo que quizá sí que acabe
como primer keniata, ahora ya no tengo más opción que ir a muerte
(porque francamente, me motiva lo de terminar delante de uno de los
corredores de élite del club).
Pasado el km 7, el de las cuestas
cortas y empinadas, que hago a 4:56 (el más lento de la carrera) sé
que lo que queda es llano o cuesta abajo, así que decido darlo todo
y aplicarme a correr lo más rápido que pueda. No voy al 100% pero
al 99% sí.
Pero no soy el único que decide ir a tope, pues pese a que bajo bastante la velocidad (4:47 el km 8 y 4:29 el 9)
apenas gano algún puesto, y el grupo que vamos ya un buen rato juntos (muy en línea y
separados unos de otros) se mantiene casi invariable.
Sin embargo, en el km 10 la última
subida a la cuestecilla sí se cobra su precio, y aunque yo también
me resiento más o menos me mantengo a 4:33 y ahora sí voy ganando
espacio con respecto a los corredores que tengo delante (claro que
también me pasan un par que vienen folladísimos desde atrás).
Llegamos a la pista de atletismo (de tierra) donde
está la meta y como sé que no tengo un final demasiado explosivo
empiezo el sprint muy pronto, antes incluso de la penúltima curva.
Voy a toda leche y eso me permite ganar una última posición con respecto a un AUGC que
he tenido delante todo el tramo final, pero en la última curva veo
que allí está mi familia con mi hija deseando entrar conmigo,
así que me acerco a las gradas a cogerla.
Como soy como soy, no puedo evitar
sentir un pinchazo cuando veo que el AUGC que tanto esfuerzo me ha
costado adelantar me pasa veloz, y trato de reincorporarme rápido a
la recta final pues detrás vienen otros dos. La meta no es muy ancha
y tiene pivotes, y aunque uno de los corredores que viene se da
cuenta y se frena un poco para darme paso, un niñato que viene con
él no sólo no lo hace sino que me cierra y además mirándome
sonriente en plan “no te voy a dejar pasar”, menos mal que voy
bastante estable porque podría incluso haberme tirado. De acuerdo,
yo soy el primero que cuando alguien delante de mí se para para
coger a su hijo y entrar con él a meta sigue corriendo sin detenerse a
dejarle entrar delante, pero tampoco le empujo, cierro ni hago
ninguna guarrada, y de hecho si es alguien que ya está llegando a
meta con su hijo y yo estoy esprintando me freno un poco porque
considero que se merece entrar delante, así que enhorabuena, Freddy,
has ganado una posición, y a cambio nos has permitido recordar que
en esto de las carreras no todo es buen rollo y buena gente.
Una fracción de segundo más tarde y se habría apreciado bien la jugada.
Afortunadamente, aunque en el momento
me enciendo bastante y tengo intención de decirle dos palabritas al chaval, los fotógrafos oficiales quieren
retratar a esa joyita que llevo en brazos, y mientras posamos el momento "calentón" pasa y se me enfría un poco la sangre.
Además, he terminado en menos de 49 minutos. Oficialmente he conseguido los 4:30, aunque según mi GPS ha sido un pelín más. Sea como sea es un gran resultado, y más porque la carrera no se ha hecho demasiado pesada pese a estar a 30ºC.
Además, he terminado en menos de 49 minutos. Oficialmente he conseguido los 4:30, aunque según mi GPS ha sido un pelín más. Sea como sea es un gran resultado, y más porque la carrera no se ha hecho demasiado pesada pese a estar a 30ºC.
Pronto llega Pepito y nos vamos al
piscolabis, donde pronto se nos une Curro. Sin embargo, Isa no
aparece, así que empezamos porque oímos que la cerveza está
empezando a escasear. Mencionar que el piscolabis es probablemente el
mejor de los vistos hasta ahora, con lo que me reafirmo en lo ya
dicho de que a esta carrera, aunque pilla lejos, merece la pena
venir.
Tras un breve refrigerio me vuelvo a la
piscina donde se supone que me están esperando, pero mi nena está
hecha polvo del trajín de todo el día y tras una ducha rápida nos
vamos para casa.
A la siguiente no creo que vaya, porque
tengo problemas en una rodilla y además durante la parte final de la
carrera me he notado el cuadrícep izquierdo al límite, y como a las
de la Manchuela sí que me gustaría ir a tope, prefiero ser
conservador y descansar.
Termino comentando que me he apuntado a
la Maratón de Murcia, y como somos varios los keniatas inscritos,
posiblemente vaya comentando por aquí como evoluciona el
entrenamiento maratonil.
sábado, 13 de julio de 2013
El Salobral 2013 (o "Los Chicos del Maíz")
El Salobral cogió fama hace unos pocos
años, cuando a su trazado campestre, rodeado por maizales hasta
donde alcanza la vista (lo que le ha ganado el apelativo de “la
carrera de `los chicos del maíz'”) y a su calor inhumano se sumó
que faltó agua, con lo que a punto estuvo de acabar en tragedia para
algunos corredores. Desde entonces no ha vuelto a pasar, pero ya se
sabe: Cría fama y échate a dormir.
Normalmente a esta carrera suelo ir en
bici (está a 16 km de Albacete), pero como este año he renunciado a
mi típico triatlón veraniego, no veía la necesidad de forzar la
máquina, así que me fui con mis compis keniatas (para esta carrera
estábamos poquitos).
El calor no era exagerado exagerado, no
estábamos a 40ºC a la sombra, pero estábamos a unos buenos 32, lo
que hacía prever otra carrera sofocante, así que entre eso y que
esperaba que durante la carrera hubiera varios alumnos (muchos de los
chavales de El Salobral van a mi insti) me planté mi camiseta blanca
sin mangas y la gorra a juego, tanto para intentar minimizar el
impacto calorífero como para ir los más irreconocible posible.
Botellita de agua desde el principio y a por ellos.
Llevaba sin correr desde la media de
Albacete, en parte por darme descanso, en parte porque las fechas no
acompañaban, y en parte por miedo. Miedo, sí. La media de Albacete
resultó claramente mi mejor carrera hasta el momento. De hecho, me
salió tan redonda que dudo que nunca pueda igualarla, o al menos no
a corto o medio plazo, por lo que me traía una de mis típica pajas
mentales en plan “no voy a ser capaz de volver a hacerlo así de
bien, pero seguro que lo intento y me fundo haciéndolo para al final
no lograrlo”. En fin, lo dicho, mis típicas pajas mentales.
Pero esta vez sí estoy motivado: El
Salobral 2012 fue el primer 10.000 de mi vida en el que bajé de 45
minutos (en parte motivado porque era la primera vez que iba a pasar
con mi hija a meta y quería un buen registro), y quiero al menos
repetir. Es decir que quiero hacer menos de 45 minutos, tengo que ir
a 4:30.
Como llegamos con bastante tiempo,
caliento algo más de lo habitual (porque literalmente no tengo otra
cosa que hacer), me coloco más o menos por la mitad del pelotón,
disparo, y a correr.
No había demasiada gente, pero al
principio resultaba muy difícil adelantar. Pese a ello, tras las dos
primeras curvas hay una recta medio larga y consigo avanzar bastante,
de manera que para la primera recta larga fuera del pueblo entre
maizales estoy bastante bien situado (al fin y al cabo, he hecho el
primer kilómetro a 4:13).
Hala, hala, ahí todos al mogollón...
Para el segundo hago 4:18, y soy
consciente de que voy bastante pasado de rosca, que tengo que parar.
Sin embargo, veo que tengo a Eco justo delante, y eso me anima un
poco. Entro en un grupete grande, pero Eco poco a poco se va yendo, y
yo creo que me conviene seguir en el grupo, pues asumo que es la
gente que va a intentar correr a 4:30, y tras mi fulgurante comienzo,
creo que bastante tendré si aguanto así.
Los siguientes tres kilómetros los
hago a 4:31, memorizando un poco el trayecto para la segunda vuelta,
disimulando cuando paso por los avituallamientos (sin éxito en mi
intento de no ser reconocido), perdiendo poco a poco de vista a Eco
(Eco sigue siendo élite y yo sigo siendo pachonaco por muy bien que
me saliera la media de Albacete), y contento de mantener más o menos
la velocidad objetivo (voy un pelín por encima, pero en los dos
primeros kilómetros gané suficiente tiempo como para poder
permitírmelo).
Como soy como soy, y dado que he
perdido la referencia de Eco, me marco como objetivo a Ana Belén
Garrigos, que una vez más parece estar ahí mágicamente cuando
necesito una referencia.
Al completar la primera vuelta me digo
que ya es hora de apretar un poco, y bajo a 4:20, pero el séptimo km
se me atraganta y acabo haciéndolo a 4:40. Para el octavo consigo
volver a mis 4:31, pero he perdido la referencia de Ana Belén (que
me sacó un minutaco en meta; la verdad es que me alegro, me sentía
un poco mal por mis dos últimos hachazos, y más cuando se nota que
ella se lo está trabajando a base de bien), así que estoy solo.
Sin embargo la suerte me sonríe, y en
el penúltimo avituallamiento una alumna particularmente (censurado)
está dando botellas igual que comportándose en clase, es decir
fatal, y como está haciendo el tonto no mira y siendo la última un
par de corredores no consiguen coger la botella, así que aprovecho
para echarle una bronca.
El dar un par de voces me da suficiente
adrenalina como para pegar un apretón (lo que sumado a la lentitud
de ciertos procesos mentales, consigue que para cuando la alumna se
recupera del shock del rapapolvo y cae en la cuenta de que yo ya no
voy a volver a darle clase ya casi no oigo sus insultos a pleno
pulmón).
Como digo la adrenalina extra me da un
puntito más de velocidad, y el ver que tras llevar varios kilómetros
con los mismos compañeros de pronto yo soy el que va ganando terreno
termina de darme alas, por lo que me pego el km 9 a 4:20 (sí, vale,
no es que sea una gran mejora con respecto a 4:31, pero recordemos
que estamos hablando del km 9 de una carrera realizada a más de 30
ºC).
Entramos en el pueblo y ya de perdidos
al río. Pero claro, el resto piensa lo mismo, así que apenas
consigo adelantar un par de puestos más pese a terminar a 4:14.
Aunque esta temporada tengo la pose del
beso al anillo, el recordatorio de la entrada a meta con mi bebé
hace que vuelva a mi pose del año pasado.
Esta vez he sido uno de los elegidos por Gabi para hacer de modelo de foto artística.
Registro final: 44:16, prueba superada.
Encuentro con mis compis keniatas, bañito en la piscina y para casa.
lunes, 1 de julio de 2013
La Gineta o pequeño homenaje a nuestro Gran medico Samuel
De todos es sabido que la semana pasada nos dejo nuestro medico, y digo nuestro, porque para todos nosotros era como alguien imprescindible en la familia de corredores populares, Samuel. Era esa persona que nos transmitía la seguridad de estar en buenas manos si nos encontrábamos indispuestos o nos sucedía algo durante una carrera, eran esas manos azules, inconfundibles. Pues La Gineta fue la primera carrera que se dio tras la marcha de Samuel y la que se utilizó, de una manera popular y unánime para mostrar nuestro duelo.
Desde un principio se sentía algo distinto en el ambiente, gran cantidad de lazos negros, guantes azules y algunas camisetas con su nombre pero ese sentimiento se multiplicó cuando nos enteramos que su hija estaba entre nosotros y que compartiría con todos una vuelta neutralizada para que todo aquel que quisiera corriera a su lado.Se guardó un minuto de silencio muy especial y salimos todos a correr con la certeza de que 1000 personas que tomamos la salida lo hicimos recordando al amigo Samuel.
En cuanto a lo meramente deportivo, acudimos 6 keniatas con ganas de pasar un poco calor pero como siempre fuimos capaces de apaciguarlo con las cañas del final. Carrera rápida y de cómodo desplazamiento en la que empezamos a sufrir los primeros latigazos del verano.
miércoles, 19 de junio de 2013
Albacete 2013 (o "Soy Dios")
Aviso: Esta crónica me ha salido larga
(y no soy famoso por hacerlas cortas), pero la ocasión lo merece.
Llegó el momento. La prueba reina del
circuito. La Media Maratón de Albacete.
Y, como prácticamente todo el mundo
que conozco, quería hacerlo lo mejor posible, ir a muerte, batir mi
propio récord.
Admito que no estaba demasiado
ilusionado ni motivado, de hecho, casi me molestaba, pensaba: “joder,
tener que ir a muerte desde el principio, aguantar al límite 21
kilómetros si quiero bajar de 1:40, no me apetece nada”. Pero
también es cierto que en anteriores carreras iba igual de poco
motivado y una vez en materia me animaba y tiraba millas, así que
supuse que me pasaría lo mismo y preparé la carrera como en las
grandes ocasiones: Botellita con tapón para chupoptear con redbul
(en realidad mercadonabul que es más barato), y el resto hasta los
33 cl enrasado con aquarius (que tampoco lo es sino eroskiquarius),
un gel de esos de pogüergel y un glucosport. Pero como no pude
quedar con Juan, mi proveedor oficial, me llevé un segundo gel por
si acaso (de todas formas Juan le había dejado el glucosport a mis
compañeros, así que tenía el bolsillo-hombrera a tope de drogas).
En cuanto a entrenamiento, no es que
hubiera entrenado que te cagas, pero estaba mejor preparado que otras
veces. Aunque, eso sí, la natación del viernes seguía ahí y
además me pasé todo el sábado por el monte mirando piedras en el V
Encuentro de Geología de Castilla-La Mancha, lo que me dejó la
rodilla izquierda algo tocada (algo que pasa a menudo desde que me la
jodí esquiando).
Vale de previos. Esta vez no había que
viajar, y como lo que más me jode de las carreras es el madrugón en
fin de semana, aunque mis compañeros habían quedado a eso de las
8:30 yo preferí descansar todo lo posible, de manera que me levanté
pasadas las 8 y salí de casa a las 9:10 trotando para ir calentando.
Míralos qué guapos todos.
Cuando llegué al que debe ser el sitio
de quedada más común de toda la carrera, la fuente del parque, allí
estaban los keniatas, por lo que tras las broncas por la hora
corrieron las fotos, y tras eso todos a calentar y/o a colocarse.
Yo ando buscando a un colega, pero no
lo veo, así que cuando localizo a Alberto Rey y JuanRa, que más o
menos van a hacer un tiempo parecido al mío, me coloco en el
mogollón (aunque por diversos motivos esta carrera tengo intención
de correrla solo, supongo que tampoco pasa nada si voy acompañado
los primeros tramos).
Pistoletazo de salida, y en los más o
menos 30 segundos que tardo en cruzar la línea de salida me queda
claro que aunque estaba desmotivado todo eso ha desaparecido y mis
piernas me están pidiendo caña, así que allá que voy.
Como siempre, la primera curva a la
izquierda tras la avenida es un cuello de botella y la cosa se
ralentiza mucho, pero tras eso en general la cosa va ligera, tanto
que incluso alguno está a punto de comerse unas cuantas vallas que
hay en los aparcamientos. Pronto damos la vuelta al parque y el
primer kilometro sale a 4:46, por lo que genial, voy en tiempo
objetivo. Poco imaginaba yo que a la postre ese sería con diferencia
el minuto más lento.
La nueva subida a circunvalación hace
que ya desde el principio puedas pillar unas cuantas referencias
visuales, y resulta que soy uno de los primeros keniatas si no el
primero (aunque el Segu me adelanta pronto). Por delante veo a Juan
Soler, que tiene en mente hacer más o menos mi marca pero que ha
salido delante en la caja de los federados.
El Segu a punto de pasarme como una exhalación.
En ese trayecto me adelanta un ciego,
que lleva un compañero que lo va advirtiendo. Durante un rato antes
de que me adelante me dedico a colaborar con la causa, encontrando
desde gente que se aparta sin problemas a los que no se enteran de
nada porque van con los cascos y tienes que darles en el hombro,
pasando por algún imbécil que se queja de que por qué se tiene que
apartar habiendo tanta calle.
Tras terminar el segundo km en 4:21 y
llevar el tercero a buen ritmo JuanRa expresa en voz alta justo lo
que yo estaba pensando: “Tenemos que aflojar un poco y pillar el
ritmo objetivo”. Pero pese a ello me siento fuerte y decido seguir
un poco más así pensando que cuando empiece a notar el cansancio ya
pararé y recuperaré y que así tendré tiempo ganado al reloj por
si al final me da un bajón.
Llego al cruce del Parque Lineal
habiendo hecho el tercer km en 4:17, y ahí ya sí que decido dejarme
llevar un poco por la carrera. Como además ese tramo es el de la
subida y bajada a la estación vuelvo a coger referencias visuales y
veo que sigo más o menos a la misma distancia de Juan pero que los
keniatas de élite ya van cogiendo posiciones (por delante de mí,
lógicamente).
Para no aburrir demasiado, baste decir
que me paso muuuuchos de los kilómetros siguientes sobre los 4:30, a
veces algún segundo arriba, pero lo más habitual es que sean dos o
tres abajo.
En la primera subida a la Feria, que
por cierto esta vez no es por en medio del paseo sino por la calle
aledaña, ya voy totalmente solo, por lo que me quedo yo con mis
pensamientos, que poco a poco se van quedando en simplemente ver el
ritmo que llevo y cómo me encuentro (sigo sobre 4:30 y las
pulsaciones acompañan, ya que pese a ir más rápido de lo que
pretendía apenas suben de 160).
La bajada de Arquitecto Vandelvira y
zona de subida del Parque nunca se me han dado bien, y me salen dos
kilometros algo más lentos de lo habitual, pero entre que al llegar
al Parque veo a una chica de amarillo darse un guarrazo bestial
contra el bordillo (lo cual hace que esté peor que yo, lógicamente) y que la nueva subida al “cortinglés” me
permite tomar referencias visuales y ver que voy francamente bien me animo bastante y aprieto el
paso.
Poco podía sospechar nadie lo cerca que yo estaba...
Paso por segunda vez por el Hotel Los
Llanos y me encuentro al colega que estaba buscando al principio
parado, me freno brevemente a ver qué le pasa y me dice que siga, que
no es nada. He perdido unos 5-10 segundos, pero creo que había que
hacerlo.
He estudiado bien el trayecto y sé que
el segundo paso por meta supone haber hecho unos 8 km y pico, así
que saco mi gel porque aunque suelo tomármelo a mitad de carrera ir
tan rápido me hace pensar que agotaré las reservas antes, así que
me lo voy a tomar en el km 9.
Ahora sí que está la subida al puente
de madera, y aunque me la conozco y sé que es cortita y suave, como
siempre se me resiste un poco, pero en la bajada me encuentro con un
golpe de moral al encontrarme y superar a mi colega Ramón (tampoco es para alegrarme, está jodidillo y
no sabe si podrá terminar).
Nuevas referencias en la subida y
bajada a la Estación, y encaro el que todo el mundo anuncia como el
peor tramo, el más largo por las zonas más desangeladas de toda la
carrera. Sin embargo, lo afronto con mucha fuerza al mirar el reloj y
ver que a mitad de carrera voy cumpliendo el objetivo de bajar de
1:40 e incluso me sobran segundos (obviamente, me equivoqué al
mirarlo, ya que por ese entonces iba bastante mejor que eso). Además,
en las mencionadas referencias visuales descubro que voy delante de
JuanRa, del Presi, de Alberto... Joder, que voy que te cagas.
En ese momento empiezo a arrepentirme
de mi parada samaritana, ya que 10 segundos pueden ser perfectamente
la diferencia entre acabar por debajo o no de un minuto concreto. Pero como siempre, ese
sentimiento de cabreo me da adrenalina para seguir.
Y es entonces cuando se me ilumina la
bombilla. Estoy llegando al final del Paseo de la Cuba, y como mi
cabeza no está para muchas matemáticas pregunto en voz alta al
grupo en el que voy si alguien sabe a cuánto te sale la media si vas
a 4:30. Aunque un par no lo saben, un C.A. Albacete me dice que 1:35.
Otro pregunta que si es que vamos a ese ritmo de 4:30, y yo digo que
según mis cálculos incluso algún segundo menos, algo que me
confirma el ya mencionado C.A. Albacete.
Por primera vez me doy cuenta: Llevo
más de la mitad (en realidad estaba por el km 12), y no sólo voy en
ritmo objetivo, sino que llevo ritmo no sólo de destrozar mi récord,
sino de bajar de 1:35, es decir de conseguir una marca de corredor de
élite. Realmente no creo que sea capaz de conseguirlo, pero ahora mi
meta está clara: Seguir así todo lo que pueda para aunque al final
pinche bajar bastante de esos 1:40 que hasta ahora sin mi techo (o mi
suelo, según se mire).
Todavía estoy dudando de si es un
error de mi GPS o algo cuando en el breve tramo que hay al final del
Paseo de la Cuba en el que vas y vuelves por la misma calle veo,
atención, al Zorro, Eco y Mancebo Jr. que van en grupete. No es un
sueño, realmente estoy yendo a un ritmo como el de la élite del
club (porque sí, por delante van Macu, Hurtado y compañía, pero esos juegan en otra liga).
El subidón seguramente me ha restado
varios años de vida, pero ahora voy con el paso más firme que nunca
ya que tengo una referencia clara. Están lejos, pero cada vez menos.
De todas formas, hay que tener cabeza, nunca había aguantado tanto
tiempo a un ritmo así de rápido, por lo que para el km 14 como
precaución me tomo el segundo gel.
Ñam ñam...
Aunque la tentación de pegar un sprint
y pillarlos es fuerte, algún rincón de mi cabeza sí que debe tener
neuronas porque me mantengo a mi ritmo: Estoy yendo bien, no me
canso, y me estoy acercando, sólo tengo que seguir así.
Y efectivamente, por la zona de los
Bomberos los pillo. Sorpresa por su parte y felicidad por la mía.
Ahora sí que sé que me estoy pegando un carrerón, estoy con el
grupo de la élite del club, sólo tengo que aguantar con ellos de
charleta y listos, récord al canto.
Pero algo falla. Yo, que iba lo
bastante más rápido como para pillarlos, estoy teniendo muchos
problemas para mantener el ritmo, y de hecho al volver al Paseo de la
Cuba (comienzo del km 16) estoy un par de metros por detrás de ellos
con serios problemas para aguantar.
Está claro que esta nueva motivación
(aguantar con ellos) no me está funcionando, así que hay que volver
rápido a lo de antes. Miro arriba y abajo y la suerte está conmigo:
A lo lejos veo a Ana Belén Garrigos, que también me marcó el
camino en Higueruela, así que me despido de mis compis y tiro a por
ella. Sé que es un error y que de hecho lo más probable es que mis
compis me superen pronto, pero como digo tengo que cambiar la
motivación si quiero seguir soñando.
Y funciona. Aunque el ritmo no es que
sea mucho más rápido, me noto a más y no a menos como me había
pasado cuando pillé a mis compis. De todas formas, tras varios
kilómetros en los que apenas bajaba de 4:30, el 16 lo hago a 4:22.
Al terminar el Paseo de la Cuba y
comenzar el km 17 empiezo a pensar que igual sí que lo consigo.
Quedan sólo 4 km, ya no me vale con mejorar la marca, tengo que
bajar de 1:35.
Por la Feria oigo a mis compañeros
detrás de mí. Es lógico, para bien o para mal, mi llegada y
posterior marcha ha tenido que ser un revulsivo, y así llegando a
Arquitecto Vandelvira el Zorro me adelanta con paso firme. Ni
siquiera me planteo seguirlo, el Zorro me da bastantes vueltas y
además a mí me vale con seguir así, pues si no reviento y me
mantengo conseguiré mi objetivo.
Mis predicciones parecen cumplirse
cuando poco después Mancebo Jr. también me pasa, y aunque me invita
a ir con él yo ahora ya estoy en modo supervivencia: Nada de
tonterías, sigue como hasta entonces y lo conseguirás. Además, en
el km 18 me tomo el glucosport en plan último empujón y le doy el último trago a mi fiel botella (que ya llevaba unos cuantos avituallamientos rellenando con agua porque casi no me quedaba nada) para ya no tener que preocuparme de nada más que de correr como el viento.
Como en la vuelta anterior, los dos
kilómetros de Arquitecto Vandelvira y conexión con el Parque son
los que peor se me dan, y bajo a 4:36. Pero una vez en el Parque está
hecho, he completado el km 20, me queda nada, y encima Eco no me ha
pasado, así que decido darlo todo. Soy consciente de que el más de
un kilómetro que queda se me puede hacer muy cuesta arriba, pero
también lo soy de que probablemente no volveré a tener una
oportunidad como esta en muuuuuuucho tiempo. Estoy de golpe y porrazo
a punto de subir un escalón: Nada de ir bajando minuto a minuto de
1:40 hasta proponerme bajar de 1:35, estoy pasando de golpe de tener
como objetivo bajar de 1:40 a hacerlo de 1:35. Aguantaré. Aunque sea
lo último que haga.
Y entonces me acuerdo: El reloj GPS. 20
kilómetros 200 metros en 1:30. Es decir, sólo tengo que hacer el
último kilómetro a menos de 5. Y por mis huevos que lo voy a
hacer. Y en menos.
Todo el mundo está apretando, pero
pese a ello voy adelantando lento pero seguro. En la llegada al giro
del cortinglés alcanzo a Ana Belén (que sí, seguía delante de mí
desde mi comentario del km 15) y le doy un grito de ánimo diciendo
que a ver si llegamos juntos como en Higueruela (ignoro si me oyó o
no, o si le pareció de ánimo o una impertinencia de un gilipollas
que lleva dos carreras adelantándole a traición en el último medio
kilómetro (lo que puede ser visto como un hachazo rastrero (nada más
lejos de mi intención))). Y un poco más adelante alcanzo al
mismísimo Mancebo Jr.
Cómo no iría de concentrado que habiendo visto a Tato y sabiendo que lo iba a conseguir no di más que para esta cutre-pose...
Hacia la fuente comentamos si llegar
juntos o esprintando, y ambos estamos de acuerdo en esprintar y que
gane el mejor. Las piernas ya pesan un poco, pero ahora hay que
terminar como sea, aunque nos llevamos una desagradable sorpresa al
ver que la meta no está donde siempre sino en la punta del parque,
lo que en esas circunstancias parece lejos que te cagas.
Pero no pasa nada, es cuesta abajo y yo
personalmente estoy lanzado, así que lanzo mi ataque. No es que
fuera lento antes, pero es cuando ya me pongo al 100%. Sin embargo,
Mancebo también me supera como corredor, y se sitúa a un par de
pasos por delante de mí. Podría pillarlo, en Villarrobledo cuando
el hachazo del Presi fui a más del 100%, y sé que ahora puedo
volver a hacerlo, pero decido dejarlo. Es raro, en esta carrera ha
habido muchos momentos en los que mi cerebro ha demostrado haber
madurado como cerebro de corredor. He aquí lo que pensé en esas
fracciones de segundo:
- Sí, puedo pillarlo, pero si lo hago
seguro que a él también le queda otra marcha y me vuelve a echar
delante.
- Estás haciendo la puta carrera de tu
vida, aunque te veas bien debes ir al límite, pedirle más al cuerpo
ahora puede ser forzar demasiado la situación. Recuerda el susto que
te llevaste cuando te dio por esprintar en la maratón (una larga
historia, pero abreviando cuando vi el km 42 me dio un subidón y
apreté mucho el paso, dándome un tirón en el muslo que casi me
obliga a parar. Afortunadamente bajé el ritmo y se me pasó,
pudiendo terminar con gloria y honor).
- Seamos realistas, has sido uno de los
primeros keniatas en salir, así que aunque lleguéis juntos
seguramente Mancebo ha corrido la media en bastantes segundos menos
que tú (de hecho en unos 20 segundos menos).
- Recuerda que el objetivo es bajar de
1:35, y está cumplido.
Sé que parece coña, pero de verdad
que me dio tiempo a pensar en todo eso en el breve lapso en que
Mancebo me echó delante y yo decidí llegar detrás de él con la
pose de la victoria (en Albacete mucho más que nunca).
Cruzo la meta sintiéndome Dios. Pero
como Dios Dios. De hecho, voy al piscolabis como en una nube. Casi ni
me doy cuenta de lo que como o bebo, y sé que cuando hablo con la
gente no digo mi marca, no quiero que parezca que soy un fantasma, y
más porque en el fondo sé que aunque para mí es una marca del
copón para un buen número de corredores 1:35 es una marca
discretita, del montón. Pero eso no quita que por dentro me sienta
flotando. Como Dios.
Saludos a la gente y a casita que hay
que ducharse, que hay comida oficial del club. Sin embargo, no sería
justo no mencionar que si bien realmente me he pegado un carrerón,
eso no ha sido gratis: Cuando se me pasa el subidón y me enfrío me
entran unos retortijones de tripa de mucho cuidado, de esos que te
hacen visitar al señor roca cada pocos minutos. Algo que no me
pasaba desde la maratón, así que parece que aunque durante la
carrera me he visto bien en realidad sí que he hecho un esfuerzo
tocho tocho, y mi cuerpo lo está pagando.
Pese a ello me recompongo como puedo y
me las arreglo para ir a la comida. Todo un acierto, porque pronto el
vino me hace olvidar mis males y queda una sesión de fiesta y
colegueo muy maja en la que incluso nos visita el mismísimo Seve
(que ha hecho la media en 1:08, el muy cabrón). Pero esa es otra
historia y será contada en otro momento.
Antes de terminar, recordar al personal
que en esta Media hay mogollón de peña haciendo fotos, así que
además de nuestro querido Rincón de Gabi hay por ahí montones de
sitios con imágenes del evento. Así de pronto me suena el blog del
Sombrilla (kms x hacer), que incluye fotos de la maravillosa Mariví.
Y también los vídeos de llegada a meta, por ejemplo en
corriendovoy.com o en masqalba.es
He corrido una media maratón en menos
de 1:35. Estoy en la puta élite.
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